Por santiago Angarita Yela No puedo morir . L a naturalidad del ciclo vital ha decidido darme la espalda, mi vida se ha tornado en una constante finta a la oscuridad del averno . La vaga erudición en temas mortuorios, ha mutado en una enciclopedia de maneras para adelantar el desdibuje del golpe de aquella luz al final del túnel . L as primeras veces, tienen prioridad en aquella falsa organización de espacio personal que llamamos momentos . H ordas de impotencia llenan mi torrente cuando el viv í do recuerdo se transforma en el primer intento de suicidio, vodka barato y mi madre en un ataúd, todos lloraban excepto yo . C omo voy a llorar si fue su decisión . E l dedo en su boca incitándome al silencio mientras veinte pastillas de brupopíon rompían su conexión con la realidad . F alleció apacible, f ría, inmutable, justo como caminó en la vida . L a noche siguiente trat é de imitarla , pe...
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