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Mostrando las entradas etiquetadas como Educación

Libros para la semana.

Tal vez lo más provocador que uno como persona o ente puede realizar, es algún tipo de listado. Los listados son incomodos: califican, posicionan, demeritan, estratifican, sentencian y persiguen. Ha habido pocos listados en la historia que se hallan visto con buenos ojos o sean esperados con alegría (¿Por qué quien quiere escuchar su nombre seguido de una pésima nota?) Y no, no vengo a cambiar el paradigma, yo traigo un listado incomodo, un listado para que, con sátira y moraleja, uno se haga consciente del mundo que habita, el sistema que lo rige y lo imposible que puede ser cambiarlo. Es, por tanto, solo un listado de libros para ver y verse sin el vidrio empañado. 1.    Historia de la Estupidez Humana — Paul Tabori. La estupidez es el arma humana más letal, la más devastadora epidemia, el más costoso lujo. ¿Usted ha escuchado la canción “los idiotas” de Calle 13? ¿Ha estado bajo el yugo de su propia estupidez alguna vez?  ¿Se ha avergonzado...

A la memoria del muerto y otros llantos.

A la memoria del muerto y otros llantos. En el Metropolitano del Norte ocurre el drama de una mujer que averigua por su muerto. Un hombre que nadie conoce, yace escondido y solo en los rincones del cementerio. Una anciana lava con Fab los osarios del mausoleo familiar mientras, con un nudo en la garganta ve el espacio que le espera justo al lado de su bisabuelo. Un grupo de mariachis con guitarras disonantes, pide monedas y canta a los muertos cuando las lágrimas de decenas de familias, reposan sobre el ataúd, y un reinado de personas persiguen un coche fúnebre hasta la entrada al sepelio… pero esas son solo historias de vivos muertos, diría Piper "Pimienta" Díaz, quien por cierto no posee flores tan hermosas como las caleñas en su osario.  ¡Tome un turno! Ese es el encabezado que atiende en la puerta principal de la recepción. Viejos avisos promocionan los servicios de exhumación y sepelios memorables. Ofertas para difuntos que decoran las parede...

El sentido de nuestras partes

El sentido de nuestras partes Hay días en los que nada es suficiente, días en los que no vale la pena nada ni nadie, días que están en sus días. La depresión se acuesta con el tiempo. El viento se roba las ideas y pensamientos hermosos junto con profundos secretos, las miradas de todos se tornan transparentes e inexpresivas, las cosas dejan de ser cosas y desaparecen, no hay sonrisas que expongan una sincera alegría, caminar se vuelve un trabajo duro porque mientras vas a tu destino, este sin fin de cosas están pasando y todas al mismo tiempo, queriendo detenerte.  Por dentro estas quieto deseando no seguir vivo en esta realidad o al menos queriendo no sentir. El cuello estorba, la nariz está de más; porque metafóricamente se vuelve real el hecho  de que se pueda oler la tristeza o el amor, o que de alguna manera inexplicable, las ganas de llorar entren por los orificios nasales con depresivas cosquillas que abren el siniestro baúl que has sellado con lágrimas y ...

Pepe Mujica, el hombre enfermo de esperanzas

por Santiago Angarita. Me lleve una gran sorpresa cuando escuché que uno de los hombres más lucidos de nuestra gran América estaría en Cali. Tal vez porque las grandes personalidades se suman al centralismo, visitando solo Bogotá, ignorando que hay jóvenes sedientos de conocimientos en las provincias. Sin embargo, no era ninguna broma, era real la visita del ex presidente de Uruguay, del ex presidario, del ex guerrillero, de un erudito que basa su sabiduría en la experiencia, algo que no se puede aprender sin  haber errado. Que al igual que el tiempo como el bonachón pepe afirma “no se puede comprar”. Para empezar, fue gratificante la cantidad de gente que esperaba fuera del centro de eventos valle del pacifico, una extensa fila compuesta en su mayoría por jóvenes universitarios y uno que otro profesor que logró escapar de la rigidez de la semana de parciales adornaba la imponente edificación . Una suave brisa mojaba los corazones apasionados, el olor a tierra m...

El país que nos soñamos

¿Dónde empezó el sueño? ¿En los 90’s con la nueva constitución? ¿En los 50’s cuando creamos las guerrillas? ¿En la guerra de los mil días? ¿En la Patria Boba? ¿En el grito de independencia? ¿En la revolución de los comuneros? Fuimos nosotros ¿Quiénes? Los criollos que lideraron la independencia, los pastusos que vieron la falacia en esta premisa y los palanqueros que permitieron la preservación de nuestras raíces africanas en medio del fragor de la guerra. Somos todos unos soñadores. Desde los indígenas olvidados siempre en el recuento de nuestra vida nacional e histórica, hasta los hijos, nietos y herederos de las familias eternamente hacendadas en el poder. Soñamos. Pero no hemos podido convertir la esperanza en realidad. Tenemos miedo. ¿Y quién no tendría miedo? Como Estado hemos fracasado de tal manera que los caminos parecen todos oscuros e imposibles de seguir. Nos olvidamos siempre de que somos parte del mismo pueblo y que muera quien muera es hermano nuestro. Sangre que ...