Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Luis Valencia

A la memoria del muerto y otros llantos.

A la memoria del muerto y otros llantos. En el Metropolitano del Norte ocurre el drama de una mujer que averigua por su muerto. Un hombre que nadie conoce, yace escondido y solo en los rincones del cementerio. Una anciana lava con Fab los osarios del mausoleo familiar mientras, con un nudo en la garganta ve el espacio que le espera justo al lado de su bisabuelo. Un grupo de mariachis con guitarras disonantes, pide monedas y canta a los muertos cuando las lágrimas de decenas de familias, reposan sobre el ataúd, y un reinado de personas persiguen un coche fúnebre hasta la entrada al sepelio… pero esas son solo historias de vivos muertos, diría Piper "Pimienta" Díaz, quien por cierto no posee flores tan hermosas como las caleñas en su osario.  ¡Tome un turno! Ese es el encabezado que atiende en la puerta principal de la recepción. Viejos avisos promocionan los servicios de exhumación y sepelios memorables. Ofertas para difuntos que decoran las parede...

Licencia para crecer sin familia

La situación de los niños y jóvenes que crecen y residen en fundaciones al amparo del Estado . Por Santiago Angarita Yela y Luis Eduardo Valencia, La familia siempre ha sido el pilar de la sociedad, de ella se deriva la formación de toda institución que involucre relaciones. Sin embargo en casos particulares la familia falla, incumple por completo aquel contrato de amor, comprensión y apoyo que se firma en cuanto se decide traer al mundo a un nuevo ser. Niños y jóvenes se ven obligados a vivir situaciones adversas, a matar su inocencia desde edad temprana, para sobrevivir los obstáculos de una vida de individualismo. Lo que muchos desconocen es la respuesta gubernamental hacia estos casos de desapego familiar, porque hay que aclarar que en las siguientes páginas no se hablara de huérfanos. Se hablará de niños y jóvenes lúcidos, que comprendieron que en las condiciones inestables y precarias en las que se desarrollaba su núcleo familiar era imposible aspirar a siq...

El sentido de nuestras partes

El sentido de nuestras partes Hay días en los que nada es suficiente, días en los que no vale la pena nada ni nadie, días que están en sus días. La depresión se acuesta con el tiempo. El viento se roba las ideas y pensamientos hermosos junto con profundos secretos, las miradas de todos se tornan transparentes e inexpresivas, las cosas dejan de ser cosas y desaparecen, no hay sonrisas que expongan una sincera alegría, caminar se vuelve un trabajo duro porque mientras vas a tu destino, este sin fin de cosas están pasando y todas al mismo tiempo, queriendo detenerte.  Por dentro estas quieto deseando no seguir vivo en esta realidad o al menos queriendo no sentir. El cuello estorba, la nariz está de más; porque metafóricamente se vuelve real el hecho  de que se pueda oler la tristeza o el amor, o que de alguna manera inexplicable, las ganas de llorar entren por los orificios nasales con depresivas cosquillas que abren el siniestro baúl que has sellado con lágrimas y ...

Instrucciones para asesinar al tiempo

Instrucciones para asesinar al tiempo Para cuando leas esto ya debes estar muerto…. Futuro asesino. Teniendo en cuenta que usted se considera un ser con supremacía y clarividencia ante los vigores de la vida, quiero dedicarle el tiempo que usted matará en instantes, para enseñarle lo que la vida me quitó... Empecemos por su seguridad. Esconda debajo de su almohada el arma más potente que cargue consigo, el arma que usted considere arrasadora. Téngala ahí y asegure su habitación cada vez que se acueste o haga uso de ella. (Para que el tiempo no entre y si entra que no salga). En el baño, adhiera un poco de Tiocetona y cierre la puerta, de esta manera logrará hacerle perder el conocimiento al tiempo y minutos más tarde con seguridad lo vera agonizar. Ponga una bomba en su mochila favorita y asegúrese de que la cerró bien. -El tiempo también esculca mi querido asesino.  Le dará en la cara para cuando este se inmiscuya en sus cosas. Para usted mi querido asesino que bus...

Somos Colombia

¡Hola soy colombiano! y vivo en un país constituido por un estado unitario, social y democrático de derecho, políticamente organizado en 32 departamentos. Un país donde la flora y la fauna reinan y decoran su relieve. En un país donde el pueblo ignora su historia y herencia, donde los únicos vivos son los políticos y los que se niegan a morir con los ojos abiertos son hippies, revolucionarios y anarquistas que aborrecen los métodos de adquisición monetaria por parte de la burguesía, y que son sometidos al olvido y la desesperación. Soy colombiano y no ignoro mi historia, sé algo de la patria boba, sé que durante este periodo, la palabra “federalismo” se convirtió en la soberbia doctrina de la impotencia. Las derrotas iniciales de Bolívar, el conservatismo oligárquico del Perú virreinal y la política centralista de Buenos Aires en el Sur. Sé de dónde venimos, como llegamos y en que barranco vamos a terminar todos untados de estiércol y rodeados de aparatos que hace un siglo no eran n...

Encontrarte.

He muerto siete veces sin siquiera ser gato, y he vuelto a la vida como un perdulario queriendo encontrarte en todas partes. entre los muladares clásicos de rúas adoquinadas y entre la peste del olvido te busco. Morí primero sobre el tronco de un laurel, el cual me domestico en instantes con el aroma de tu piel, y  desperté en mí otra vida, sobre el lomo de un equino hibrido con alas, que pregonaba el himno de los vivos sin cansancio alguno. Morí nuevamente en los brazos de un humilde orfebre y reencarne en el cuerpo de un alquimista, lance mirra al aire y apostille tu nombre fuerte, intentando de la nada, sacar una copia exacta de ti. Morí mil veces y ninguna viví. En mi última reencarnación fui galeote, en un barco clandestino, en dirección a napoly, tierra de eternos octubres y mares diáfanos, en los que halle uno de tus ensortijados y dorados rizos dentro de un relicario. Y ahí estabas tú vestida de...

La danza de la paz

por : luis valencia. Te paseas de aquí pa' allá como trompo con corazón. interminable es tu ausencia mientras las manos cicatrizadas de la tierra te añoran. Paz campesina, paz bailarina, paz infiel. Delicada dama de blanco, estropeada por el sistema capital. Te han vuelto una ilusión, te han materializado. El valor de hacerte conocer y espantar lo que hoy en día se ha vuelto cultura. Una danza acelerada que hiere y viste de rubíes la tierra blanda. Pobre paz, cenicienta con tacón de hierro oxidado y vestido arañado. Pobre paz sometida a bailar con la sonrisa del gobierno, la sonrisa de la oscuridad.  Pobre paz asfixiada por la atmósfera que exponen muchos analfabetas  Paz para la paz un ritmo democrático con derecho a danzar por el mundo como el viento mismo fotografía :Santiago Angarita Yela.

Un dia como artista del MIO.

O cho de la mañana estación estadio  , la aglomeración latente de corazones danzando al ritmo de la incipiente rutina de jueves , la serpiente azul freno en seco produciendo un estridente sonido  muy parecido al de una papeleta al viento , el sudor se deslizaba por mi ruborizada tez poniendo al descubierto mi miedo a enfrentarme con aquel publico desconocido. Un estallido con tono hidráulico pinto en mi mente  escalas de grises, a mi lado la guitarra y la chica con voz de ángel, no estaba solo, no llevaría acabo mi apoteósica batalla contra los pasajeros del común por mi cuenta, mi lengua parecía no están atendiendo las peticiones de mi cerebro  y si no podía hablar mucho menos cantar. -pana que pena pero yo me subí primero, ustedes tienen como cara de nuevos, relájense que yo me bajo en la próxima estación. un hombre de aproximadamente treinta  años prosiguió a ofrecer su producto después de previa guía ; el hombre ofrecía con una propiedad d...