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EL COLOR DE UNA PENA BAJO EL COBIJO DE UNA NOCHE LLUVIOSA

Es curioso como ahora me encuentro solo y repasando el por qué estoy
bajo esta incesable lluvia, cansado y llorando de la rabia latente.
Haré una pequeña retrospectiva a ver si así recuerdo un poco...
Estaba cómodamente sentado en la silla del comedor cuando entra mi
Padre en escena, de lo que ahora siento remordimiento por haber mostrado esa faceta de niño caprichoso por la cual me encuentro aquí,  a fin de cuentas el caso es que empezando como una simple discusión acerca de algo que se refleja como imágenes en mi mente, se convirtió en un intercambio de gritos y vulgaridades de las que me hace gracia y que no me arrepiento de haber dicho ninguna.
Ahora solo me importa el dónde pasaré la noche ya que, según veo, cometí un grave error al arrojar ese reto de estar seguro que me iría de casa, que no continuaría más en un sitio donde tengo que convivir con él, y haber consumado mi insensatez cumpliendo mi amenaza. Con la falsa esperanza de que volviera a rastras pidiéndome perdón, diciendo que gané entre soplos y sollozos.


Me río bajo la lluvia al escucharme decir que al parecer soy yo el que tuvo que haber vuelto a disculparse, pero bueno, parece que esa banca del parque se ve un lugar cómodo para pasar
la noche y terminar la historia. queda poco, solo falta decir que en ese momento me sentí real, verdaderamente decepcionado y roto de  ver como yo, que aunque suene un poco elitista, me considero una persona lo suficientemente racional como para no decir esa clase de cosas.
Pasas de estar en la comodidad de tu casa rodeado de personas que te quieren a estar en mi posición. Siento rechazo y desilusión porque al parecer mi familia y yo
planeábamos irnos de vacaciones, pero después de todo lo que ha pasado no me considero parte de ese plan. Cuando recuerdo a mi padre, aunque puede que lo haya visto hace tan solo unas horas, lo recuerdo como un hombre que no necesitaba de una mano dura para imponer respeto, tenía un uso de la psicología que lograba hacer que te odiaras a ti mismo, tan solo con decir unas
palabras te llenaba el cuerpo con una sensación de impavidez que literalmente te rompe el alma, aunque sea extraño, y sé que me arrepentiré de decirlo, pienso que de verdad extraño eso, efectivamente, Me estoy arrepintiendo. Mi poder de sugestión es increíble , y como ha
de ser que lo extraño tanto que preferiría ganarme el peor de los sermones de mi padre y "romper mi alma" millones de veces a estar recostado en esta banca que  cualquiera pensaría dos veces antes de considerarla un buen lugar para dormir.
Todo termina aquí,un extraño contando su historia que a lo mejor a más de la mitad le importará un carajo; ahora solo queda pensar qué haré mañana para tratar de mejorar mi estado...aunque espera, las luces de ese auto me resultan muy familiares.

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