Ir al contenido principal

Verso para desenamorar

Odiada mía

Hoy no seré tu caballero

Ni tu te trajearas de princesa

No iré a tu redención pues la bestia soy yo

Te resuelvo remota de mis haberes

Por tus siniestras ventanas

Las que no confiesan su última lágrima

Las que yacen con los anhelos resquebrajados

Mi remembranza no da cuenta de las puñaladas,

De las ojeadas indirectas y las caratoñas foraneas

Que veía en cara de todos los traidores sonrientes

Mi delirante persona segunda lo inevitable.

No te amo con todas mis fuerzas

No te abrazo ni pago mis caricias en reserva

He de erigir un monumento a todos nuestros pecados

A los estridentes alaridos que retumban

Entre barreras testigos de la cruzada

Entre mis afanes y tus amaneceres en los bares.

Indigno de un idilio imaginario,

De unos abrazos enlatados

De unos versos caducados

Dentro de los que se encuentra este,

El más añejo de todos,

Cómo un triste ron para olvidar un amor,

Un amor que nunca existió,

Mi religión, mi devoción.

Así que hoy, mi detestada pórfía

Que me haya en un fuego entrecruzado

Que me degrada al tercero en discordia

Que releva a un querer que ya no es mío

Te digo hasta nunca

Desde lo que ya no es corazón

Desde lo que lees, mi último verso,

Mi última palabra de una antipatía

Con tu firma tatuada en sangre.

Comentarios

Entradas populares de este blog

La lucha en Buenaventura es legítima y el pueblo esta berraco

                                                                                            foto: Oswaldo Páez/ periódico El País Por Santiago Angarita. En Buenaventura el pueblo está berraco y con justa razón, el gobierno parece ignorar por completo las múltiples afectaciones que han sufrido a lo largo de la historia. El puerto ha sido desde siempre una provincia olvidada por el desinteresado gobierno centralista, que ha abandonado las zonas del pacifico a tal nivel que son estas las principales afectadas por el conflicto armado, el narcotráfico y el desempleo. A esto hay que sumarle las condiciones precarias de salud y salubridad, una región con ingresos económicos portuarios aun carece de un acueducto de calidad. El que poseen, no sumi...

Thoda ga

Por santiago Angarita Yela No puedo morir . L a naturalidad del ciclo vital ha decidido darme la espalda, mi vida se ha tornado  en  una constante  finta a la oscuridad del averno . La  vaga erudición en temas mortuorios, ha mutado en una enciclopedia de maneras para adelantar el desdibuje del golpe de aquella luz al final del túnel . L as primeras veces, tienen prioridad en aquella falsa organización de espacio personal que llamamos momentos .   H ordas de impotencia llenan mi torrente cuando el viv í do recuerdo se transforma en el primer intento de suicidio,   vodka barato y mi madre en un ataúd, todos lloraban excepto yo . C omo voy a llorar si fue su decisión . E l dedo en su boca incitándome al silencio mientras veinte  pastillas de brupopíon rompían su conexión con la realidad . F alleció apacible,  f ría,   inmutable, justo como caminó  en la  vida .   L a noche siguiente trat é  de imitarla ,  pe...

Los sin-sentidos de la vida

por Erly Sanchez Los sin-sentidos de la vida …. El olor del mundo Antes de conocerte, creía conocer el olor de las cosas, del mundo. Estaba, aliviada por el destino hospitalario y gentil de la soltería, ciega al poder de otra persona junto a ti, fusionando eternidades. Y es que sentado a mi lado, mientras arrancas los acordes de una guitarra prestada, entonando mal una canción, el olor tuyo y el del agua, que corre en un murmullo armónico a mi humor y no a la música, las cosas se vuelven de revés. Me parece, perdida como estoy en la sensación de tu cabello -ondas profundas y caobas, de sedosa procedencia y encantador reflexión-, que la vida ha de transcurrir siempre así. Tu y yo, y esos olores. El de tu piel, que es como tú, una colección de irreflexiones metódicas, el reverso del mundo buscando su propia explicación y de paso un poco de cordura. También el olor del pasto, ese en el que luego nos recostamos, y que se pega a ti haciéndote más cítrico, más a tus ...